El precio de la impresora es solo la entrada al club; la factura llega después con el tóner y el mantenimiento. Muchos usuarios se queman eligiendo la más barata de la tienda y descubren que imprimir una sola página les sale a más de un euro. Aquí vamos a desmontar las cifras que importan y las que son puro marketing.
Tinta o láser: la decisión que define el coste real
La trampa más habitual es fijarse en el precio de la máquina y olvidar que el consumible es donde se pierde el dinero. Si imprimes menos de 200 páginas al mes, una tinta multifunción barata te sale más a cuenta, aunque el cartucho se seque si no la usas cada semana. Para volúmenes superiores a 500 páginas mensuales, el láser no tiene rival: el tóner no se seca, la calidad es constante y el coste por página baja drásticamente. No compres una láser para imprimir una foto de cumpleaños al año; compra una tinta y acepta que el cartucho de color durará poco. Revisa siempre el precio del cartucho original antes de pagar la impresora, porque la máquina a veces es solo la entrada al negocio del fabricante.
Conectividad y funciones: lo que de verdad necesitas
Pocos compradores reparan en que el Wi-Fi directo no siempre es fiable en redes corporativas o domésticas con muchos dispositivos. Si tu oficina tiene más de cinco ordenadores, exige Ethernet o USB compartido; el Wi-Fi es cómodo para el móvil, pero el cable sigue siendo el estándar de estabilidad. Sobre el escáner: si solo escaneas DNI y facturas, un plano de 600 dpi es suficiente. Si trabajas con planos técnicos o libros, necesitas un alimentador automático (ADF) y un escáner de alta resolución, aunque eso añade 50-100 € al precio. El dúplex automático es innegociable si imprimes informes de más de 20 páginas: ahorrarás papel y tiempo, y la diferencia de precio frente a un modelo simple suele ser menor de 30 €.
El coste por página: la cifra que importa
Cuando los números engañan, mira la ficha técnica del fabricante y busca el ‘coste estimado por página en blanco y negro’ y ‘en color’. Los fabricantes publican esta cifra bajo normas ISO, pero suelen usar consumibles de alta capacidad que no son los que venden en el estante. Calcula tú mismo: precio del cartucho estándar dividido entre las páginas de rendimiento declaradas. Una láser monocopio suele rondar los 0,02-0,04 € por página; una tinta, entre 0,05 y 0,15 €. Si tu volumen es bajo, la diferencia es mínima; si imprimes 2.000 páginas al mes, la láser te ahorra cientos de euros al año. No te dejes engañar por las ofertas de cartuchos ‘a precio de coste’ en la primera compra: el segundo cartucho ya vuelve a su precio real.
Antes de mirar el precio: la compatibilidad y el servicio
Muchos compran primero la GPU y se olvidan de que la impresora tiene que encajar en tu ecosistema. Verifica que el driver está disponible para tu versión de Windows, macOS o Linux; los modelos chinos a veces no tienen soporte para Linux y te obligan a usar Wine o drivers genéricos que fallan. Si trabajas en una empresa, pregunta por el soporte técnico: una marca con servicio técnico local te ahorra días de inactividad frente a una marca que solo ofrece soporte por chat. Revisa también el tamaño del cartucho: los de alta capacidad son más baratos por página, pero ocupan más espacio y no siempre caben en las impresoras compactas. Elige el tamaño de la impresora según el espacio disponible, no al revés: una A3 en una mesa de despacho es un error de diseño que pagas cada día.