La ASUS ROG Gjallar es una barra de sonido para videojuegos con configuración 2.1.2, Dolby Atmos y un subwoofer inalámbrico de 6,5 pulgadas que funciona como un sistema de audio completo.
Si has visto la sigla ROG Gjallar en una especificación técnica, probablemente te preguntes si es un altavoz más o un sistema completo. No es un simple parlante: es una barra de sonido con canales de altura y un subwoofer independiente. Entender su estructura 2.1.2 te ayuda a saber si encaja en tu setup de PC o consola.
Cuatro altavoces, dos tweeters y un sub que no toca la mesa
La ROG Gjallar no es un altavoz más, sino un sistema 2.1.2 que integra cuatro drivers full-range de 50 mm, dos tweeters de 27 mm y canales de altura hacia arriba. La analogía más cercana es la de una sala de ensayo compacta: los drivers principales cubren el rango medio y agudo, mientras que los altavoces orientados al techo simulan la reflexión del sonido en una habitación real. El subwoofer inalámbrico de 6,5 pulgadas se encarga de la banda baja, algo crítico dado que la respuesta en frecuencia declarada arranca en 50 Hz. Sin ese sub, las explosiones en los juegos y los efectos cinematográficos perderían la mitad de su peso físico. ASUS ha diseñado este conjunto para que el escenario sonoro se expanda más allá de los límites físicos de la barra, aprovechando la tecnología Dolby Atmos para crear esa sensación de inmersión.
Un hub de control que también es un altavoz de manos libres
Aquí es donde la Gjallar rompe con el patrón habitual de las barras de sonido. En lugar de depender de una app de móvil o de un mando a distancia, ASUS incluye un concentrador de control externo. Este módulo cuenta con una pantalla LCD para cambiar entre fuentes de señal, ajustar el ecualizador y controlar la iluminación RGB. Pero su función más distintiva es que opera como un altavoz de manos libres (speakerphone) integrado. Esto se apoya en los micrófonos con cancelación de eco automático (AEC) mencionados en las especificaciones, lo que permite que la comunicación en juegos o videollamadas no se degrade por el ruido de fondo del propio sistema de audio. La conectividad se cierra con HDMI 2.1 eARC y passthrough de 4K a 120 Hz, lo que la hace compatible con PC de Windows, consolas, Macs y televisiones sin necesidad de conmutadores externos.
La inmersión llega, pero con matices de espacio
El usuario gana claridad en la comunicación gracias a los micrófonos AEC y una escena sonora más amplia gracias a los canales de altura. La passthrough de 4K@120Hz garantiza que la señal de vídeo no se degrade al pasar por la barra, un detalle que muchos competidores ignoran. Sin embargo, la configuración 2.1.2 exige cierto cuidado en la colocación: los altavoces de altura necesitan espacio libre sobre la barra para que la reflexión funcione correctamente. Además, aunque el subwoofer es inalámbrico, su tamaño de 6,5 pulgadas obliga a encontrarle un sitio en la mesa o en el suelo, algo que no pasa con los sistemas totalmente integrados. Todavía no hay datos independientes de medición acústica que confirmen el rendimiento real de los tweeters de 27 mm frente a otros modelos, por lo que la experiencia final dependerá en gran medida de cómo se calibre el ecualizador a través del hub de control.
Para quien prioriza la comunicación y el cine en un solo sitio
Tiene sentido para el jugador que necesita una solución todo en uno: sonido envolvente, subwoofer potente y un sistema de manos libres fiable sin añadir un micro de auriculares. Si tu setup ya está saturado de cables y buscas reducir el desorden con un único punto de control físico, el hub de la Gjallar simplifica la gestión. No es la opción ideal si buscas un sonido estéreo plano y minimalista, ya que la complejidad del sistema 2.1.2 y el subwoofer externo requieren más espacio y configuración. Para que compense de verdad, el usuario debe valorar más la inmersión cinematográfica y la calidad de las llamadas que la simplicidad de un altavoz de sobremesa básico. La compatibilidad multiplataforma es un plus, pero el valor real reside en cómo se integre ese hub de control en el flujo diario de uso.